«La Ford House», Jeffrey Cook
«La planta de la Ford House fue generada por el círculo informal de una reunión de amigos. El espacio se estructuraba mediante costillas de Quonset que irradiaban desde un mástil central en un fuego artificial tridimensional en flor. […]
La ambigüedad de espacios en parte interiores y en parte exteriores se correspondía con la definición estructural y espacial: la casa era a veces esquelética, a veces maciza y a veces pieles lisas, todas deslizándose y superponiéndose. Las dos alas de dormitorios eran tan privadas e íntimas como explosivo era el espacio social. […]
Esta central de energía espacial utilizaba el tema del arco y el círculo como génesis de una fuga arquitectónica de elementos circulares. Era una experiencia ambiental abierta con profundidad estética. […] Entre las amigas y contemporáneas de Ruth Ford estaba la Dra. Edith Farnsworth, que había encargado una casa a Mies van der Rohe a diez millas de distancia. Ambas residencias de estructura de acero estuvieron en construcción al mismo tiempo y se terminaron simultáneamente. […]
Cuando los Ford ya vivían en la casa, Mies fue a verla. Sam Ford estaba solo en casa cuando uno de los protegidos de Mies llamó a su puerta para informarle de que el famoso arquitecto Mies van der Rohe estaba admirando su casa desde fuera, y que le complacería mucho que le permitieran ver el interior. Sam tuvo que admitir que nunca había oído hablar de aquel señor, pero permitió a Mies echar un vistazo por dentro. Más tarde, Mies reconoció su admiración y declaró: «Bruce Goff es un buen arquitecto, pero nadie debería intentar imitarlo».»
[Traducción propia del inglés.]
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